Las palabras de Ione Belarra sobre la intervención del Papa León XIV en el Congreso han vuelto a poner sobre la mesa una vieja costumbre de cierta política española: convertir cualquier gesto institucional en una batalla ideológica de todo o nada. Según la dirigente de Podemos, permitir que el Pontífice se dirigiera a la Cámara supone transformar el “templo de la democracia en una iglesia”. Una afirmación tan contundente como discutible.
