Las barreras físicas en el entorno del espigón fronterizo del Tarajal, con una barrera neumática de 500 metros de longitud, y el gran despliegue de medios marítimos y terrestres, además de la presencia del Ejército, han frenado las entradas de migrantes a Ceuta, de modo que sólo se registra algún intento esporádico.
