La visita de Margarita Robles a Ceuta deja un mensaje que, por una vez, no admite demasiadas interpretaciones: Ceuta y Melilla son España y cualquier agresión contra ellas será considerada una agresión al conjunto del país. La ministra de Defensa ha sido clara, contundente y, sobre todo, ha evitado cualquier ambigüedad en un asunto en el que las palabras importan. Su defensa de Ceuta ha sido sin fisuras y su advertencia de que lo ocurrido el 30 de julio no puede volver a repetirse supone también un evidente toque de atención a Marruecos.
