Cada vez que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, comparece públicamente en nuestra ciudad lo hace con una única intención o bien con una única conclusión: reírse de los ceutíes.
Cada vez que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, comparece públicamente en nuestra ciudad lo hace con una única intención o bien con una única conclusión: reírse de los ceutíes.
Cuesta entender que el mismo Alfonso Murube que puede albergar un Ceuta-Valladolid de Segunda División se convierta, diez días después, en un escenario donde Interior dice que no puede garantizar la seguridad de un España-México Sub-20. El informe policial habla de presión migratoria, tensión social, falta de efectivos, ausencia de una Unidad de Control Organizativo y escaso margen para preparar el dispositivo. Son argumentos que merecen ser escuchados, por supuesto, pero también explicados muy bien a una ciudad que lleva semanas soportando situaciones muchísimo más complicadas sin echar el cierre.
Lo ocurrido durante el traslado de miles de migrantes hacia las parcelas del Puerto ha sido, sencillamente, un desastre. Imágenes de carreras, tensión, empujones y momentos en los que los agentes tuvieron que emplearse a fondo son la demostración de que un dispositivo de semejante magnitud no puede organizarse dejando tantos cabos sueltos. Cuando movilizas a miles de personas hacia un recinto con plazas limitadas, la planificación no puede fallar.
Hay un punto de quiebre para cualquier sistema, y en Ceuta, esa línea roja hace tiempo que saltó por los aires. Nuestros servicios públicos no están simplemente saturados; están agonizando. Bomberos, policías, guardias civiles, operarios de limpieza viaria y personal sanitario viven inmersos en una pesadilla diaria, sosteniendo a pulso una ciudad que amenaza con desmoronarse mientras las administraciones miran hacia otro lado.
La ministra de Sanidad, Mónica García, o es una mentirosa compulsiva o los que mienten son los profesionales sanitarios. En esta ecuación no hay otra conclusión, a tenor de lo que manifiestan unos y otros.