¿Quién es el dócil emisario que en los mentideros locales ya conocen con el revelador apodo de "el cuchara", porque ni pincha ni corta en los asuntos de peso? Formado en el arte de la palabra y el relato, este fiel servidor vivansiano logró el ansiado billete de ida hacia la Carrera de San Jerónimo gracias a su inquebrantable lealtad, más que por su peso político.
