¿Quién es la baronesa roja que camufla bajo su veteranía una frustración monumental? Tras décadas al frente de su área punteando y traicionando a todo lo que se movía y presumiendo de saber más de leyes que los propios magistrados, aunque en el fondo no pase de ser una frustrada con verborrea barata.
¿Quién es la baronesa roja que camufla bajo su veteranía una frustración monumental? Tras décadas al frente de su área punteando y traicionando a todo lo que se movía y presumiendo de saber más de leyes que los propios magistrados, aunque en el fondo no pase de ser una frustrada con verborrea barata.
Le fascina arrimarse al calor de los poderes establecidos para sentirse alguien, pero su origen —más cercano al embutido y al choricero que a la alta cuna— delata un deje que no logra esconder. Dicen las malas lenguas que sus andanzas sentimentales con determinadas mujeres dejarían al mismísimo Ábalos como un aficionado. Hoy, convertida en una sombra que se ha hecho vieja en los despachos, sigue aprovechando el mínimo descuido para seguir haciendo daño a quien se cruce en su camino. ¿Saben ya de quién hablo?