Hay humoristas que hacen reír y hay humoristas que aprovechan el escenario para dar un mitin. Lo de Manu Sánchez el pasado jueves se pareció bastante más a lo segundo. Nadie discute que tenga derecho a expresar sus ideas, igual que cualquier ciudadano. Lo que chirría es que, bajo la excusa del humor, se dedique a señalar a quienes no comparten su visión de España, metiendo en el mismo saco a millones de personas simplemente por pensar diferente. Y eso, por muchas risas que provoque en el plató, deja de tener gracia.
