Ceuta lleva años escuchando que su futuro pasa por el turismo, la tecnología, el comercio, el juego online y la atracción de empresas. Algunas iniciativas han generado actividad y empleo, pero la realidad obliga a rebajar el triunfalismo: en mayo todavía había 8.495 personas inscritas como desempleadas y el mercado laboral continúa excesivamente condicionado por el sector público y los servicios.
