Europa vuelve a mirar hacia el este con preocupación. El impacto de un dron en un edificio de Rumanía, país miembro de la OTAN, no es un episodio menor ni una simple anécdota de una guerra que parece no tener fin. La Unión Europea ya habla de que Rusia ha cruzado “otra línea”, mientras la OTAN denuncia la “imprudencia” de Moscú y Mark Rutte expresa la “solidaridad absoluta” de la Alianza. Y, sinceramente, cuesta pensar que esto pueda seguir tratándose solo con comunicados y ruedas de prensa.
