Mohamed Mustafa vuelve una y otra vez a utilizar Palestina y Gaza como bandera política, como si en el mundo solo existieran esos conflictos y esas víctimas. Y ahí es donde muchos empiezan a preguntarse por qué nunca le vemos alzar la voz con la misma intensidad por otras guerras, otras persecuciones y otras tragedias humanas que también están dejando miles de muertos.
Mohamed Mustafa vuelve una y otra vez a utilizar Palestina y Gaza como bandera política, como si en el mundo solo existieran esos conflictos y esas víctimas. Y ahí es donde muchos empiezan a preguntarse por qué nunca le vemos alzar la voz con la misma intensidad por otras guerras, otras persecuciones y otras tragedias humanas que también están dejando miles de muertos.
Porque conflictos hay muchos. Hay masacres en África, persecuciones religiosas en Asia, guerras civiles olvidadas y pueblos enteros sufriendo mientras buena parte de la izquierda identitaria guarda silencio absoluto. Pero claro, cuando no hay musulmanes de por medio, parece que el interés desaparece y el micrófono se apaga.
Lo preocupante es que Mustafa pretende dar lecciones constantes de humanidad mientras practica una solidaridad claramente selectiva. Y eso termina restando credibilidad a cualquier mensaje. La defensa de los derechos humanos no puede depender de quién dispara, quién muere o qué religión profesan unos y otros.
Además, conviene mirar un dato incómodo que muchos evitan mencionar: gran parte de los conflictos más enquistados y violentos del planeta se producen precisamente en países de mayoría musulmana. Y quizá, en vez de señalar siempre a Occidente o a “los infieles”, habría que empezar a preguntarse qué ocurre dentro de esos propios sistemas políticos, sociales y religiosos para que la inestabilidad sea permanente.
Ceuta necesita menos discursos cargados de rabia y más políticos que hablen de los problemas reales de los ceutíes. Porque cuando alguien convierte cada intervención en un sermón ideológico y en una confrontación continua, acaba transmitiendo más resentimiento que soluciones.