Cada nueva información relacionada con investigaciones judiciales, diligencias o posibles actuaciones vinculadas al entorno político añade más preguntas que respuestas.
Cada nueva información relacionada con investigaciones judiciales, diligencias o posibles actuaciones vinculadas al entorno político añade más preguntas que respuestas.
La petición de nuevas averiguaciones por parte de la Fiscalía Anticorrupción vuelve a situar el foco sobre un asunto que sigue creciendo y que continúa alimentando la desconfianza ciudadana.
El problema ya no es únicamente lo que pueda determinar la Justicia. El problema es la sensación de que constantemente aparecen nuevos capítulos de una historia que parece no terminar nunca.
Cuando las explicaciones llegan tarde o resultan insuficientes, la sospecha se convierte en la peor compañera de cualquier gobierno. Y es que a la larguísima lista de políticos investigados y encarcelados por sus corruptelas, se siguen sumando nombres. Ahora le toca el turno a Cristina Narbona, que parece que estaría al tanto de las prácticas mafiosas y extorsionadoras de la fontanera del PSOE, Leire Díez. Si esto sigue así, veremos a ver quien se salva, porque a este ritmo no se va a salvar ni el apuntador.


