Hay que ver el culebrón que tenemos montado con el caso Cerdán. Sale de la cárcel y lo primero que hace es clamar que “la verdad se impondrá” y que la justicia le dará la razón. Suena bonito, desde luego, pero cuesta no arquear una ceja después de escuchar al Supremo recordar que la investigación de la UCO ha reforzado los indicios en su contra. Vamos, que el panorama no pinta precisamente a complot de película.
