La Fiscalía ha decidido abrir diligencias contra Antonio Navarro, secretario general del PSOE de Torremolinos, por presunto acoso sexual. Lo preocupante no es solo la acusación en sí, sino que el propio partido haya tardado cuatro meses en ponerse en contacto con las denunciantes. Ese retraso no solo habla de una gestión torpe, sino de una falta de sensibilidad que deja en evidencia cómo algunas estructuras internas protegen más a sus cargos que a las víctimas.
