La Autopista Nacional
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La decisión del Tribunal Supremo de enviar a José Luis Ábalos y a Koldo García a prisión preventiva por riesgo “extremo” de fuga ha encendido aún más el debate político. No hace falta ser jurista para entender que un movimiento así no se toma a la ligera. Y, sin embargo, aquí seguimos, como si la gravedad del asunto no afectara a la estabilidad del propio Gobierno.

La decisión del Tribunal Supremo de enviar a José Luis Ábalos y a Koldo García a prisión preventiva por riesgo “extremo” de fuga ha encendido aún más el debate político. No hace falta ser jurista para entender que un movimiento así no se toma a la ligera. Y, sin embargo, aquí seguimos, como si la gravedad del asunto no afectara a la estabilidad del propio Gobierno.

Muchos ciudadanos empiezan a preguntarse qué más tiene que ocurrir para que Pedro Sánchez asuma el desgaste político que arrastra su entorno. No se trata de dar por culpable a nadie antes de tiempo, pero sí de reconocer que la sombra de sospecha es cada vez más alargada. La sensación de fango, aunque sea en parte percepción, pesa. Y pesa mucho.

En una situación así, seguir como si nada pasara no parece la mejor estrategia. En democracia, la confianza es el único pegamento que sostiene todo lo demás. Cuando esa confianza se erosiona, incluso a base de casos aislados, el país entero lo nota: en la conversación pública, en la credibilidad institucional y hasta en la economía.

Convocar elecciones no es una rendición, sino una salida limpia cuando el clima político se enturbia hasta este punto. Sería una oportunidad para que el Gobierno midiera su respaldo y para que la ciudadanía expresara claramente si quiere seguir por este camino o abrir uno nuevo.

Porque, al final, lo que está en juego no es un caso judicial ni dos nombres propios. Es la sensación de que hace falta aire fresco. Y, sinceramente, ya va siendo hora de que alguien abra las ventanas.

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Ceuta, Miercoles 29 de Julio del 2026

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