Vox ha vuelto a poner sobre la mesa un tema incómodo: los asesinatos de ETA aún sin resolver. Ha pedido al Congreso que se condenen los crímenes cometidos en 1975 y que el Gobierno se implique en investigar los atentados que todavía no tienen justicia. No parece una locura. Si algo merece reparación en este país, son las víctimas del terrorismo. Sin embargo, el silencio del Ejecutivo vuelve a ser el mismo de siempre: mirar hacia otro lado cuando la exigencia no conviene políticamente.
