Vox ha vuelto a poner sobre la mesa un tema incómodo: los asesinatos de ETA aún sin resolver. Ha pedido al Congreso que se condenen los crímenes cometidos en 1975 y que el Gobierno se implique en investigar los atentados que todavía no tienen justicia. No parece una locura. Si algo merece reparación en este país, son las víctimas del terrorismo. Sin embargo, el silencio del Ejecutivo vuelve a ser el mismo de siempre: mirar hacia otro lado cuando la exigencia no conviene políticamente.
Vox ha vuelto a poner sobre la mesa un tema incómodo: los asesinatos de ETA aún sin resolver. Ha pedido al Congreso que se condenen los crímenes cometidos en 1975 y que el Gobierno se implique en investigar los atentados que todavía no tienen justicia. No parece una locura. Si algo merece reparación en este país, son las víctimas del terrorismo. Sin embargo, el silencio del Ejecutivo vuelve a ser el mismo de siempre: mirar hacia otro lado cuando la exigencia no conviene políticamente.
Resulta curioso que un Gobierno que no duda en remover tumbas de hace medio siglo, que se empeña en borrar símbolos y reescribir capítulos del pasado, ahora se muestre tan indiferente con las heridas abiertas que dejó ETA. Sánchez y los suyos han hecho bandera de la memoria, pero sólo de la que les sirve para su relato. La otra, la que incomoda a sus socios, parece no existir.
Porque claro, investigar estos casos supondría incomodar a quienes hoy le sostienen en el poder: independentistas y herederos políticos de aquellos que empuñaron las armas. Es el precio de la aritmética parlamentaria. Y cuando la supervivencia política depende de mirar hacia otro lado, la justicia se convierte en un daño colateral.
El Gobierno debería entender que no hay democracia sólida sin verdad, ni reconciliación sin memoria completa. No se trata de reabrir heridas, sino de cerrarlas con justicia. Si hay voluntad para exhumar a Franco, debería haberla también para esclarecer los crímenes de ETA. Lo contrario es hipocresía.
Así que, señor Sánchez, si no puede gobernar con coherencia, si su prioridad es mantener el sillón antes que honrar a las víctimas, haga lo que España necesita desde hace tiempo: váyase, convoque elecciones y deje que los españoles decidan.