En los últimos tiempos, asistimos en Ceuta a un fenómeno preocupante: el uso reiterado y desmedido de los medios de comunicación como altavoz para disputas sindicales que deberían canalizarse por vías formales, legales y serias. El caso de Francisco Javier Guerrero Téllez, representante de la UNT en la empresa Servilimpce, es un ejemplo claro de cómo el sindicalismo puede degenerar en puro espectáculo, desvirtuando su razón de ser.

