En una ciudad como Ceuta, acostumbrada a mirar al mar con respeto y admiración, gestos como el de Nacho Gaitán merecen algo más que un aplauso. El joven nadador ha cruzado a nado el Estrecho de Gibraltar, y no lo ha hecho solo por superación personal, sino con un propósito mucho más grande: recaudar fondos y dar visibilidad a la distrofia muscular de Duchenne, una enfermedad rara que afecta a muchos niños y cuyas familias luchan cada día sin descanso.

