Cada 25 de mayo, con la celebración del Día de África, se nos brinda una oportunidad única para mirar hacia el este continente no solo con respeto, sino con admiración. África es historia, es cultura, es fuerza y también es arte. Por eso, resulta especialmente acertado que en Ceuta —ciudad frontera, ciudad puente— se celebre esta efeméride con una propuesta artística que hable desde el corazón africano al alma ceutí.
Cada 25 de mayo, con la celebración del Día de África, se nos brinda una oportunidad única para mirar hacia el este continente no solo con respeto, sino con admiración. África es historia, es cultura, es fuerza y también es arte. Por eso, resulta especialmente acertado que en Ceuta —ciudad frontera, ciudad puente— se celebre esta efeméride con una propuesta artística que hable desde el corazón africano al alma ceutí.
La exposición de Sory Traoré, que se inaugurará este martes en el Centro Cultural Estación del Ferrocarril, no es solo la primera vez que sus obras se muestran en nuestra ciudad. Es también un gesto simbólico que encierra muchas capas: la del diálogo, la del reconocimiento mutuo y la de la apuesta por una convivencia basada en el respeto a lo diverso. Gracias a la Fundación Premio Convivencia y a CEPAIM, este evento toma aún más fuerza al situarse en el marco del Servicio de Atención a Víctimas de Discriminación Racial y Étnica del CEDRE.
Ceuta tiene el privilegio —y la responsabilidad— de ser un cruce de caminos entre África y Europa. Aquí conviven culturas, religiones, lenguas y formas de entender la vida que, lejos de chocar, deben aprender a entrelazarse. Y el arte, como bien sabemos, es una de las formas más eficaces de tender puentes, de humanizar al otro y de reconocernos en lo común sin olvidar lo propio.
