La propuesta del PP para blindar jurídicamente la actuación policial contra el narcotráfico pone el foco donde debería haber estado desde hace años: en la necesidad de respaldar sin complejos a quienes se juegan la vida frente a unas mafias cada vez más poderosas. El problema es que ninguna ley servirá de mucho mientras el Gobierno de Pedro Sánchez siga transmitiendo una imagen de debilidad política y diplomática que resulta imposible ignorar.

