Hay errores políticos que no se pagan en el momento, sino cuando el viento cambia de rumbo y la geometría parlamentaria te atrapa en una esquina sin salida. Juan Jesús Vivas lleva un cuarto de siglo surfeando las olas de la política ceutí con su habitual retórica de la moderación, pero hay líneas rojas que se dibujan con tinta tan gorda que acaban convertidas en un callejón sin salida. Su empecinamiento en mantener un cordón sanitario perpetuo contra Vox —llegando al extremo de permitir que se nombrara a Santiago Abascal persona non grata en la Asamblea— ha dejado de ser una estrategia de resistencia para convertirse en su propia celda. Hoy, el presidente de la Ciudad Autónoma es el rehén perfecto de sus palabras.
Salud y vectores
Que la Sanidad participe en el Plan Nacional de Prevención, Vigilancia y Control de Enfermedades Transmitidas por Vectores no es un trámite más ni un asunto menor: es una pieza clave en la protección de la salud pública.
Sanidad agotada
Lo de INGESA ya no es una crisis puntual, es un ridículo crónico que se prolonga demasiado tiempo. La Junta de Personal ha vuelto a cargar contra la gestión de las 35 horas y anuncia más protestas, mientras los trabajadores sanitarios continúan soportando una situación que mezcla improvisación, caos y absoluta falta de liderazgo.
Vivir más tiempo
El tabaco ya no llega solo en forma de cigarrillo. Ahora se esconde tras sabores dulces, colores llamativos y dispositivos modernos que parecen inofensivos. Los vapeadores y los nuevos formatos de nicotina han conseguido colarse entre los más jóvenes con una facilidad preocupante, disfrazando de moda lo que sigue siendo una amenaza seria para la salud. Por eso es importante que Sanidad intensifique su estrategia y no baje la guardia ni un solo instante.
Frontera saturada
Ceuta lleva años soportando una presión migratoria que no se corresponde ni con su tamaño ni con sus recursos. Hablamos de una ciudad de apenas 19 kilómetros cuadrados que, además de convivir con sus problemas diarios de vivienda, sanidad o empleo, tiene que afrontar casi en solitario la llegada constante de menores extranjeros no acompañados. Y aquí es donde el debate deja de ser ideológico para convertirse en una cuestión de pura realidad: la solidaridad no puede recaer siempre sobre los mismos.

