Hay asuntos que suelen quedar atrapados en un rincón de la agenda política, apareciendo solo cuando surge una polémica o cuando algún colectivo decide alzar la voz. El bienestar animal ha sido durante años uno de ellos. Por eso resulta significativo que un centenar de personas haya salido a la calle para recordar algo tan sencillo como evidente: los animales también necesitan que las administraciones cumplan con su parte.

