Es preocupante ver cómo desde el Gobierno se ha acusado al juez Joaquín Peinado de "pedalear en la nada" por su trabajo en la investigación contra Pedro Sánchez. ¿Cómo es posible que quienes deberían ser los primeros en defender la justicia y la transparencia se atrevan a criticar a un juez que solo está cumpliendo con su deber? La respuesta es simple: cuando la verdad incomoda, algunos prefieren desacreditar al mensajero en lugar de afrontar las consecuencias.
