La Autopista Nacional
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Fernando Grande-Marlaska tiene toda la razón al exigir a la Unión Europea que patrulle las aguas africanas para frenar la inmigración ilegal. La presión que soportan países como España en sus fronteras, especialmente en Ceuta, Melilla y Canarias, ha alcanzado niveles insostenibles. Es hora de que Europa deje de mirar hacia otro lado y asuma su responsabilidad en este problema que afecta a todo el continente, no solo a los países del sur. No es justo que España cargue sola con el peso de esta crisis migratoria, mientras el resto de Europa se lava las manos.

Fernando Grande-Marlaska tiene toda la razón al exigir a la Unión Europea que patrulle las aguas africanas para frenar la inmigración ilegal. La presión que soportan países como España en sus fronteras, especialmente en Ceuta, Melilla y Canarias, ha alcanzado niveles insostenibles. Es hora de que Europa deje de mirar hacia otro lado y asuma su responsabilidad en este problema que afecta a todo el continente, no solo a los países del sur. No es justo que España cargue sola con el peso de esta crisis migratoria, mientras el resto de Europa se lava las manos.

La labor de Frontex, la agencia europea encargada de gestionar las fronteras exteriores, ha sido claramente insuficiente. Marlaska lo ha calificado como “decepcionante”, y no es para menos. Con un presupuesto millonario y los medios a su disposición, se espera una respuesta mucho más eficaz. Sin embargo, la realidad es que Frontex ha fallado en garantizar un control efectivo de las fronteras, dejando a España y otros países en una situación de vulnerabilidad. Si la Unión Europea no toma medidas más drásticas, la crisis seguirá escalando.

Es lógico que Marlaska pida que se patrullen las aguas africanas. No podemos permitir que la presión migratoria siga desbordando nuestras fronteras sin una respuesta contundente. Europa debe entender que este no es solo un problema de los países del sur; la inmigración ilegal tiene repercusiones en todo el continente, y la inacción solo agravará la situación. La falta de colaboración real entre los países miembros está llevando a que seamos los mismos de siempre los que suframos las consecuencias.

La solidaridad entre los Estados miembros debe reflejarse en acciones concretas, no en discursos vacíos. La propuesta de Marlaska no solo es necesaria, sino urgente. Si la Unión Europea quiere mantener su integridad y cohesión, debe actuar ya, patrullando en las aguas africanas y aliviando la presión en nuestras fronteras.

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Ceuta, Martes 28 de Julio del 2026

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