El proceso de desintegración interna que está viviendo Vox se hace cada vez más evidente con la salida de Rocío Monasterio, una de las caras más visibles y fundadoras del partido. No es la primera vez que vemos a pesos pesados apartarse del lado de Santiago Abascal, pero lo que llama la atención es la frecuencia con la que esto ocurre. Primero fue Macarena Olona, luego Iván Espinosa de los Monteros, y ahora Monasterio. Algo se está rompiendo en Vox y no es solo cuestión de personalidades, sino de rumbo.
