El reciente mensaje del Rey Felipe VI, donde llama a la paz, el diálogo y la reconciliación entre israelíes y palestinos, es una invitación a la cordura en medio de uno de los conflictos más prolongados y complejos del mundo. Sin embargo, como suele ocurrir con los llamamientos a la paz en situaciones de este tipo, el trasfondo del mensaje plantea una pregunta esencial: ¿es suficiente pedir paz cuando el terrorismo continúa siendo un flagelo que desestabiliza la región y el mundo?
El reciente mensaje del Rey Felipe VI, donde llama a la paz, el diálogo y la reconciliación entre israelíes y palestinos, es una invitación a la cordura en medio de uno de los conflictos más prolongados y complejos del mundo. Sin embargo, como suele ocurrir con los llamamientos a la paz en situaciones de este tipo, el trasfondo del mensaje plantea una pregunta esencial: ¿es suficiente pedir paz cuando el terrorismo continúa siendo un flagelo que desestabiliza la región y el mundo?
Es fácil pedir el fin de la violencia, pero, primero habría que pedir a grupos como Hamás, Hezbolá, ISIS, Al Qaeda y otros, que depongan sus armas y cesen los actos terroristas. La paz no se construye sobre la base del terrorismo, y cualquier esperanza de reconciliación se ve socavada por aquellos que actúan sin respeto por la vida humana. Estos grupos han demostrado, una y otra vez, que su agenda está lejos de cualquier deseo real de diálogo o convivencia pacífica.
Nadie en su sano juicio quiere la guerra, ni israelíes ni palestinos, ni el mundo en general. Pero lo que menos se quiere son los actos terroristas que, sin razón aparente y con un cinismo devastador, destruyen vidas y futuros. La demagogia, ya está agotada. Pedir "paz" sin exigir el fin del terrorismo es quedarse en la superficie del problema, ignorando la raíz de la violencia.
El mensaje del Rey Felipe es necesario, pero incompleto. No se puede hablar de una solución duradera sin un compromiso claro para frenar a quienes promueven el caos. El conflicto entre Israel y Palestina necesita algo más que buenos deseos: necesita acción contra el terrorismo. Y ese es el verdadero desafío que enfrenta la comunidad internacional.