La reciente detención del jefe de la Brigada de Blanqueo de la Policía Nacional en Madrid, con 20 millones de euros escondidos en su casa y vinculaciones al narcotráfico, nos deja boquiabiertos y genera, inevitablemente, una profunda preocupación. La imagen de un cuerpo que debería velar por el cumplimiento de la ley queda empañada cuando quien está encargado de investigar delitos financieros es señalado como protagonista de un caso de corrupción de estas dimensiones. Este tipo de escándalos no solo afecta a una persona o a un equipo, sino que, lamentablemente, mancha el buen trabajo de miles de agentes que sí cumplen su deber con integridad.
