En la vorágine de la guerra en Ucrania, las palabras de Rusia resuenan con claridad: un ataque ucraniano en su territorio utilizando misiles de fabricación estadounidense abriría una "fase nueva" en el conflicto. Unos dicen que las amenazas son parte de la retórica bélica, otros creen que el peligro es real. Pero lo que queda claro es que, mientras los líderes internacionales se enzarzan en discursos interminables, las vidas de miles de personas siguen siendo el precio de una guerra que, para muchos, ya se ha alargado demasiado.
