El funeral por las víctimas de la DANA en Valencia reunió a más de 400 familiares en un acto cargado de emociones y simbolismo. Sin embargo, lo que debía ser un momento para el recuerdo y la despedida se transformó también en un mensaje claro a los políticos presentes: no es el lugar para fotos ni discursos vacíos. Las familias, dolidas y agotadas, pidieron algo tan sencillo como digno: que las dejen en paz.
