Pedro Sánchez ha vuelto a la carga con otro anuncio grandilocuente: la creación de una "gran empresa pública de vivienda". Una idea que, más que ilusionar, genera incredulidad en una sociedad harta de promesas incumplidas. Porque, seamos sinceros, ¿quién puede creer que un gobierno rodeado de escándalos y chapuzas administrativas sea capaz de gestionar exitosamente un proyecto de tal magnitud?
Pedro Sánchez ha vuelto a la carga con otro anuncio grandilocuente: la creación de una "gran empresa pública de vivienda". Una idea que, más que ilusionar, genera incredulidad en una sociedad harta de promesas incumplidas. Porque, seamos sinceros, ¿quién puede creer que un gobierno rodeado de escándalos y chapuzas administrativas sea capaz de gestionar exitosamente un proyecto de tal magnitud?
Este anuncio llega en un momento en que la credibilidad del Ejecutivo está bajo mínimos. Entre los escándalos de corrupción que salpican a su entorno, las eternas rectificaciones y una inflación que sigue golpeando los bolsillos de las familias, Sánchez parece más enfocado en lanzar globos sonda que en solucionar problemas reales. ¿Y ahora quiere encargarse del mercado de la vivienda? Si su gestión de otros asuntos es un ejemplo, más nos vale prepararnos para otro despropósito.
Además, hablar de una "gran empresa pública" en un país donde los recursos se despilfarran en chiringuitos y subvenciones opacas suena más a una estrategia de propaganda que a una medida seria. ¿Cómo pretender convencer a los ciudadanos de que esta empresa no será otro nido de amiguismos y contratos a dedo? El historial reciente de este Gobierno nos deja pocas razones para confiar en su capacidad de manejar una iniciativa tan delicada como la vivienda pública.
Quizás Sánchez debería centrarse en hacer bien lo básico antes de embarcarse en aventuras faraónicas. Resolver los "pufos" que ya tiene sobre la mesa, como la falta de transparencia o la inacción frente a problemas urgentes, sería un buen comienzo. Pero no, parece que prefiere seguir creando nuevas cortinas de humo para distraer la atención.
Si algo necesita este país, no es una nueva empresa pública de vivienda; es un gobierno que se dedica a gobernar de verdad, con responsabilidad y honradez. Porque mientras Sánchez se entretiene con anuncios vacíos, la realidad sigue golpeando a millones de españoles. Quizás la mejor "empresa" que podría crear sería una para facilitar su retirada y dejar que otros tomen las riendas con seriedad.