En el mundo de las grandes tecnologías, la relación entre poder político y poder económico no es nada nueva, pero en los últimos años ha alcanzado niveles inéditos. Las visitas a Mar-a-Lago y las donaciones millonarias a la campaña de Donald Trump por parte de gigantes como Elon Musk y Mark Zuckerberg son el último reflejo de esta alianza. Es curioso cómo la información, el mayor poder que existe hoy en día, parece estar en manos de un reducido grupo de magnates, quienes no solo moldean nuestra visión del mundo, sino que ahora también se alinean con figuras políticas que pueden garantizar su lugar en el futuro.
