La Autopista Nacional
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El proceso de desintegración interna que está viviendo Vox se hace cada vez más evidente con la salida de Rocío Monasterio, una de las caras más visibles y fundadoras del partido. No es la primera vez que vemos a pesos pesados apartarse del lado de Santiago Abascal, pero lo que llama la atención es la frecuencia con la que esto ocurre. Primero fue Macarena Olona, luego Iván Espinosa de los Monteros, y ahora Monasterio. Algo se está rompiendo en Vox y no es solo cuestión de personalidades, sino de rumbo.

El proceso de desintegración interna que está viviendo Vox se hace cada vez más evidente con la salida de Rocío Monasterio, una de las caras más visibles y fundadoras del partido. No es la primera vez que vemos a pesos pesados apartarse del lado de Santiago Abascal, pero lo que llama la atención es la frecuencia con la que esto ocurre. Primero fue Macarena Olona, luego Iván Espinosa de los Monteros, y ahora Monasterio. Algo se está rompiendo en Vox y no es solo cuestión de personalidades, sino de rumbo.

La salida de Monasterio marca un punto de inflexión. Era la figura más influyente de Vox en Madrid y una pieza clave en el ascenso del partido en la capital. Su alejamiento sugiere que las tensiones internas no son un mero desacuerdo puntual, sino una señal de un descontento más profundo con la dirección que está tomando el partido. ¿Se está quedando solo Abascal en su proyecto? Si los fundadores ya no están, es lógico pensar que la brújula ideológica ha perdido el norte.

Vox, que en su momento parecía un bloque sólido con ideas muy claras, hoy se desmorona ante la mirada de sus propios votantes. No se trata solo de un ajuste de liderazgos, sino de un claro debilitamiento de las bases sobre las que se construyó la formación. Lo que en su día fue visto como un movimiento antiestablishment se ha convertido en un partido tradicional con las mismas luchas internas que critica en otros.

Monasterio, al igual que los otros que se fueron, seguramente no abandonan solo por razones personales o familiares. Estas salidas sugieren que en Vox se han acumulado diferencias irreconciliables en cuanto a estrategia y liderazgo. Y es que, para mantener un partido cohesionado, no basta con la retórica patriótica; se necesita una gestión interna que Vox parece estar perdiendo.

Con la partida de Monasterio, el futuro de Vox se vuelve más incierto. Los votantes comienzan a preguntarse si el partido podrá mantener su relevancia sin las figuras que lo construyeron desde sus cimientos. Santiago Abascal tendrá que demostrar si tiene la capacidad de renovar su equipo y su mensaje o si, por el contrario, Vox seguirá desarmándose lentamente hasta ser solo una sombra de lo que fue.

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Ceuta, Martes 28 de Julio del 2026

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