Es preocupante ver cómo desde el Gobierno se ha acusado al juez Joaquín Peinado de "pedalear en la nada" por su trabajo en la investigación contra Pedro Sánchez. ¿Cómo es posible que quienes deberían ser los primeros en defender la justicia y la transparencia se atrevan a criticar a un juez que solo está cumpliendo con su deber? La respuesta es simple: cuando la verdad incomoda, algunos prefieren desacreditar al mensajero en lugar de afrontar las consecuencias.
Es preocupante ver cómo desde el Gobierno se ha acusado al juez Joaquín Peinado de "pedalear en la nada" por su trabajo en la investigación contra Pedro Sánchez. ¿Cómo es posible que quienes deberían ser los primeros en defender la justicia y la transparencia se atrevan a criticar a un juez que solo está cumpliendo con su deber? La respuesta es simple: cuando la verdad incomoda, algunos prefieren desacreditar al mensajero en lugar de afrontar las consecuencias.
Llamar a la labor de un juez una "pérdida de tiempo" es un golpe bajo, especialmente cuando la independencia judicial es uno de los pilares fundamentales de nuestra democracia. Los jueces no trabajan para contentar a los gobiernos ni a las mayorías, sino para garantizar que se cumpla la ley. ¿Qué mensaje se está enviando a la ciudadanía con estas palabras? Que el poder político se siente por encima de la justicia.
Lo más grave es que este ataque proviene precisamente de quienes tienen el deber de respetar las instituciones y fomentar la transparencia. En lugar de poner palos en las ruedas del sistema judicial, el Gobierno debería colaborar y responder a las investigaciones de forma clara y contundente, si realmente no tiene nada que ocultar.
La justicia no es un enemigo, y quien la enfrenta es porque teme sus verdades. La transparencia no es un lujo, es una obligación en cualquier democracia que se respete. Y en este caso, lo que ha quedado claro es que cuando el juez Peinado toca una fibra sensible, el Gobierno reacciona de la peor manera: atacando, en vez de aclarar.
Es hora de que dejemos a los jueces hacer su trabajo sin interferencias ni presiones. Porque cuando se les acusa sin fundamentos, no solo se les falta al respeto a ellos, sino también a todos los ciudadanos que confían en la justicia para mantener la balanza equilibrada.