La noticia de que Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha y líder del Partido Socialista, ha decidido alinearse con cinco comunidades gobernadas por el Partido Popular para presentar un recurso de inconstitucionalidad contra la Ley de Amnistía, es una bocanada de aire fresco en el panorama político actual. No se trata de un acto de rebeldía, sino de coherencia. Aunque ambos líderes, García-Page y Pedro Sánchez, comparten siglas, está claro que no comparten la misma visión sobre temas cruciales para el país. Esta decisión demuestra que hay socialistas que, afortunadamente, priorizan los principios y no se dejan arrastrar por los intereses de partido o las presiones del Gobierno central.
