Durante la cumbre del Partido Popular celebrada este viernes, Alberto Núñez Feijóo ha levantado una bandera que muchos consideran más que necesaria: la reforma del modelo de financiación autonómica. Lo ha hecho apelando a un concepto clave, la "multilateralidad", es decir, la idea de que las decisiones que afectan a las comunidades autónomas deben tomarse con la participación de todas, sin favoritismos ni acuerdos bilaterales. Y la verdad, suena razonable. Feijóo insiste en que todos deben remar en la misma dirección, con un claro "todos a una", un lema que tiene eco en las demandas de muchas regiones que sienten que llevan años soportando un sistema que ya no es justo ni equitativo.
Durante la cumbre del Partido Popular celebrada este viernes, Alberto Núñez Feijóo ha levantado una bandera que muchos consideran más que necesaria: la reforma del modelo de financiación autonómica. Lo ha hecho apelando a un concepto clave, la "multilateralidad", es decir, la idea de que las decisiones que afectan a las comunidades autónomas deben tomarse con la participación de todas, sin favoritismos ni acuerdos bilaterales. Y la verdad, suena razonable. Feijóo insiste en que todos deben remar en la misma dirección, con un claro "todos a una", un lema que tiene eco en las demandas de muchas regiones que sienten que llevan años soportando un sistema que ya no es justo ni equitativo.
Pero la propuesta no queda ahí. Feijóo ha ido más allá, reclamando a La Moncloa una inyección de 18.000 millones de euros provenientes de los fondos Next Generation, destinados a la recuperación económica. Esta cifra no es poca cosa y plantea un debate sobre cómo se están gestionando estos recursos. Las comunidades autónomas, más que nunca, necesitan un apoyo robusto para enfrentar los desafíos post-pandemia, y según el líder del PP, esa ayuda debe llegar sin más demora.
Sin embargo, en un panorama político donde las tensiones entre el Gobierno central y las autonomías han sido una constante, la propuesta de Feijóo deja entrever una crítica velada a los acuerdos parciales que, en ocasiones, han favorecido a algunas regiones sobre otras. Y aquí es donde su planteamiento multilateral gana peso: ¿por qué no sentarse todos a la misma mesa y repartir los fondos de manera justa y equitativa?
Lo que propone Feijóo es un cambio de rumbo, un modelo de financiación más transparente y menos partidista. En un momento en el que las comunidades autónomas están pidiendo más recursos y mayor autonomía, su visión parece un paso en la dirección correcta, pero ahora la pelota está en el tejado de La Moncloa. Veremos si el Gobierno está dispuesto a mover ficha o si este será, una vez más, otro capítulo más en el ya largo culebrón de la financiación autonómica.