La Asociación de Consumidores ha puesto el grito en el cielo —y con razón— tras el caos ferroviario vivido este fin de semana. Retrasos de horas, trenes cancelados y miles de pasajeros tirados en estaciones sin información ni soluciones. Mientras tanto, las administraciones implicadas se lanzan la pelota y nadie asume responsabilidades. Esta descoordinación constante entre operadores, gobiernos y gestores deja claro que algo no funciona. Y lo peor es que el usuario, el ciudadano de a pie, es siempre el último en la lista.
