Durante el reciente apagón informativo, cuando medio país estaba sin saber qué pasaba, el Gobierno de Pedro Sánchez no estuvo precisamente a la altura. Al menos, eso opina el 60% de los españoles, según el último barómetro del CIS. Pero claro, tratándose del CIS de José Félix Tezanos, hay que leer entre líneas. Si seis de cada diez ciudadanos dicen que la información fue “insuficiente”, es bastante probable que en realidad fueran siete, ocho... o incluso nueve. Porque ya es vox populi que los datos del CIS vienen más aliñados que una ensaladilla rusa.
Durante el reciente apagón informativo, cuando medio país estaba sin saber qué pasaba, el Gobierno de Pedro Sánchez no estuvo precisamente a la altura. Al menos, eso opina el 60% de los españoles, según el último barómetro del CIS. Pero claro, tratándose del CIS de José Félix Tezanos, hay que leer entre líneas. Si seis de cada diez ciudadanos dicen que la información fue “insuficiente”, es bastante probable que en realidad fueran siete, ocho... o incluso nueve. Porque ya es vox populi que los datos del CIS vienen más aliñados que una ensaladilla rusa.
La percepción de una ciudadanía que se siente desinformada durante una situación crítica no es un detalle menor. Estamos hablando de un Gobierno que presume de transparencia, pero que cuando toca dar explicaciones, prefiere el silencio, el retraso o los eufemismos. Que hasta el CIS lo reconozca, por muy maquillado que esté el dato, da buena cuenta de la magnitud del problema.
Lo preocupante no es solo la escasa fluidez de la información oficial, sino la desconfianza generalizada hacia los organismos públicos encargados de medirla. El CIS debería ser una brújula imparcial, pero lleva años actuando como una veleta que gira al ritmo de los intereses de Moncloa. Por eso, cuando una encuesta suya reconoce un fallo del Gobierno, uno sospecha que el fallo fue aún más gordo.
Este episodio vuelve a demostrar que la credibilidad no se improvisa y que el exceso de propaganda pasa factura. Los ciudadanos no son tontos: saben cuándo les están contando la verdad y cuándo les están vendiendo humo. Y si en plena crisis la mayoría se siente a oscuras, no es por culpa del apagón, sino de quienes deberían haber encendido la linterna.
Porque en democracia no basta con gobernar: hay que dar la cara, informar a tiempo y, sobre todo, no tratar a la gente como si no se enterara de nada. Que el CIS diga seis ya es mucho; imagínense lo que habrá sido en realidad.