La inteligencia artificial (IA) ha llegado para quedarse, y aunque muchos todavía la miran con desconfianza, los datos invitan a ver el vaso medio lleno. Según las últimas estimaciones, la IA podría generar más de tres millones de empleos en España y automatizar hasta el 60% de las tareas que hoy realizamos. Suena a revolución, y lo es. Pero no necesariamente para mal. Igual que en otras grandes transformaciones tecnológicas de la historia, el reto no está en frenar el avance, sino en saber adaptarnos.
