La reciente decisión de la Fiscalía de desentenderse del indulto para los condenados por el caso de corrupción de los ERE en Andalucía ha puesto en el centro del debate público una cuestión crucial: ¿debe el Gobierno tomar cartas en el asunto?
La reciente decisión de la Fiscalía de desentenderse del indulto para los condenados por el caso de corrupción de los ERE en Andalucía ha puesto en el centro del debate público una cuestión crucial: ¿debe el Gobierno tomar cartas en el asunto?
Las últimas semanas han estado marcadas por la tragedia en el seno de la Guardia Civil. Dos agentes perdieron la vida y otros dos resultaron heridos en un enfrentamiento con narcotraficantes en Barbate. La respuesta del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha sido tajante: no se plantea dimitir.
En un momento de profundo dolor y luto, la viuda del guardia civil David Pérez, víctima de un narcotraficante en Barbate, ha protagonizado un acto de valentía y dolor al negarse a que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, impusiera una condecoración en el féretro de su marido.
El asesinato de dos agentes de la Guardia Civil en Barbate ha desatado una ola de indignación en España. La respuesta del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha sido tajante: no dimitirá.
Dos guardias civiles yacen muertos. Sus cuerpos, inertes y fríos, son un cruel recordatorio de la guerra que se libra en nuestras costas, concretamente en el puerto de Barbate. Una guerra sin tregua, sin cuartel, donde el enemigo no tiene rostro ni escrúpulos. Son los narcotraficantes, esos mercaderes de la muerte que han convertido nuestras costas en un campo de batalla.