La Autopista Nacional
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En un momento de profundo dolor y luto, la viuda del guardia civil David Pérez, víctima de un narcotraficante en Barbate, ha protagonizado un acto de valentía y dolor al negarse a que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, impusiera una condecoración en el féretro de su marido.

Las palabras de la mujer, "por él no. Él no lo hubiera querido. No me hagáis esto", resonaron con fuerza en la capilla ardiente, poniendo de manifiesto la profunda desconfianza y el hartazgo que muchos miembros de la Guardia Civil sienten hacia la gestión de Marlaska.

Es importante recordar que David Pérez no solo era un guardia civil, era un padre, un esposo, un hijo y un amigo. Su muerte a manos de un narcotraficante ha conmocionado a toda España y ha abierto un debate sobre la seguridad en nuestras costas y la falta de medios y recursos que sufren las fuerzas de seguridad.

En este contexto, la negativa de la viuda a aceptar la condecoración de Marlaska cobra un significado aún más profundo. Se trata de un acto de rebeldía, de dignidad y de dolor, que pone en evidencia la desilusión y la frustración de una mujer que ha perdido a su marido en acto de servicio.

Es posible que muchos consideren este gesto como una falta de respeto hacia el ministro del Interior, pero no olvidemos que la viuda de David Pérez está viviendo el momento más duro de su vida. Su dolor es tan grande que le ha dado la fuerza para negarse a un acto que, en su opinión, su marido no hubiera querido.

Su negativa es un grito desesperado que exige un cambio en la política de seguridad del Gobierno. Es un clamor por más recursos, por más protección y por un mayor reconocimiento a la labor que realizan los guardias civiles cada día, arriesgando su vida por protegernos.

La valentía de esta mujer nos interpela a todos. Nos obliga a reflexionar sobre la situación de la Guardia Civil y a exigir al Gobierno que tome medidas para mejorar la seguridad en nuestras costas y proteger a quienes nos protegen.

No podemos permitir que la muerte de David Pérez sea en vano. Es hora de que el Gobierno escuche el clamor de la viuda y de todos los que exigen un cambio. Es hora de que se tomen medidas para que la Guardia Civil tenga los recursos y la protección que necesita para realizar su trabajo con seguridad y eficacia.

En este momento de dolor, la viuda de David Pérez nos ha dado una lección de valentía y dignidad. Su gesto es un símbolo de la lucha por la justicia y por un futuro mejor para la Guardia Civil.

 

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Ceuta, Viernes 01 de Marzo del 2024

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