La decisión de Yolanda Díaz de no repetir como candidata se está leyendo como un gesto de retirada estratégica, aunque muchos sospechan que es, más bien, el resultado de un desgaste político profundo. En política rara vez se abdica solo por voluntad propia; cuando el ruido interno crece, las salidas elegantes suelen ser un modo de maquillar lo inevitable.
