A Isabel Díaz Ayuso se le nota el desgaste. No hace falta entrar en especulaciones para percibirlo: su imagen pública transmite cansancio, tensión y una dureza cada vez menos disimulada. Tras la fuerte gastroenteritis que sufrió a finales de 2025 y en medio de un 2026 marcado por choques políticos, crisis internas y una exposición permanente, la presidenta madrileña proyecta el desgaste de quien lleva demasiado tiempo instalada en la confrontación.
