El caso de Noelia, en el contexto de la eutanasia, ha vuelto a encender un debate que, lejos de ser sencillo, toca fibras muy profundas de la sociedad. El Instituto de Política Social (IPSE) ha denunciado con dureza lo ocurrido, hablando incluso de un posible “fracaso del sistema sanitario” y de las políticas públicas llamadas a proteger a las personas más vulnerables. Más allá de posiciones, lo cierto es que el tema incomoda, interpela y obliga a mirar de frente cómo estamos cuidando —o no— a quienes sufren.
