Lo ocurrido en Ibiza y Palma no es un suceso aislado ni un simple titular de crónica negra. Un hombre que debía mantener distancia por orden judicial decidió saltársela y dejó a su expareja en estado crítico. Otra vez la violencia machista, otra vez una mujer luchando por su vida, otra vez la sensación amarga de que algo está fallando. En lugares como Ibiza y Palma, donde a menudo se vende sol y tranquilidad, también se esconden historias de terror que no pueden normalizarse.
