La reciente decisión de la Capitanía Marítima de Ceuta de permitir la salida del buque de carga Gunerler, tras un vertido de gasoil en aguas portuarias, deja más preguntas que respuestas. Con una fianza de 12.000 euros, el problema parece haber quedado zanjado como si se tratara de una simple multa de tráfico. Pero, ¿es suficiente esta cantidad para garantizar que las empresas navieras extremen precauciones y eviten riesgos medioambientales?

