En política, como en la vida, hay que tener cintura y, sobre todo, no dejarse llevar por impulsos que pueden generar el efecto contrario al deseado. El anuncio de Alvise Pérez de su acto en Ceuta y la posterior convocatoria “de urgencia” por parte del presidente Juan Vivas parecen más una reacción nerviosa que una estrategia medida. ¿De verdad hacía falta forzar la maquinaria institucional para contraprogramar a un personaje que, seamos sinceros, ni pincha ni corta en la realidad ceutí?

