No hay que ser un genio en economía para entenderlo: si Cataluña puede beneficiarse de la eliminación de deuda autonómica, ¿por qué Ceuta no? Nuestra ciudad, con todas sus particularidades y desafíos, merece el mismo trato que cualquier otra comunidad autónoma. No es cuestión de favoritismos, es simplemente justicia.
No hay que ser un genio en economía para entenderlo: si Cataluña puede beneficiarse de la eliminación de deuda autonómica, ¿por qué Ceuta no? Nuestra ciudad, con todas sus particularidades y desafíos, merece el mismo trato que cualquier otra comunidad autónoma. No es cuestión de favoritismos, es simplemente justicia.
El Gobierno socialista, tan dispuesto a abrir la cartera para otros territorios, debería recordar que Ceuta también es España. Nuestra situación económica no es precisamente boyante, y la deuda asfixia las posibilidades de crecimiento y mejora de los servicios públicos. Es momento de que Madrid escuche y actúe, porque las necesidades de Ceuta no pueden seguir en el cajón de los olvidos.
Y aquí es donde entra en juego la delegada del Gobierno, Cristina Pérez. No basta con calentar el sillón, hay que moverse. Desde su posición, tiene la responsabilidad —y la oportunidad— de alzar la voz en favor de Ceuta. No se trata solo de gestionar lo cotidiano, sino de luchar por lo que nuestra ciudad merece.
Si el Ejecutivo central se ha mostrado tan receptivo con otras comunidades, Ceuta debería tener, al menos, la misma consideración. No se pide un trato especial, sino un trato justo. Y si la delegada del Gobierno se convierte en esa pieza clave para lograrlo, no solo ganará Ceuta, sino que ella también podrá apuntarse un tanto en su gestión.
Es el momento de ser valientes y reclamar lo que es justo. Si hay dinero para aliviar deudas, Ceuta no puede quedarse fuera. Porque, aunque estemos en el extremo sur del país, nuestras necesidades deberían estar en el centro de las decisiones políticas.
