Hay personas que no necesitan alzar la voz para dejar huella. Les basta con pensar bien, con hablar con sentido y con mirar la realidad desde una profundidad poco común. Emilio Carreira pertenece a esa estirpe escasa de hombres inteligentes que no exhiben su talento, sino que lo ponen al servicio de los demás. Y eso, en tiempos de tanto ruido y tanta prisa, merece ser reconocido.

