Después de muchos años de lucha, por fin los bomberos forestales han conseguido un reconocimiento que va más allá del sueldo o de las condiciones laborales: la posibilidad de jubilarse a los 60 años gracias a la aprobación de los coeficientes reductores. No se trata de un privilegio, sino de una medida de justicia para quienes han dedicado su vida a un trabajo duro, arriesgado y fundamental para la protección de nuestro entorno.
