El último sondeo del CIS es, cuanto menos, para ponerse a temblar… pero no por la realidad que refleja, sino por la desfachatez con la que se ha cocinado. Según este “estudio”, el PSOE se dispara nueve puntos por encima del PP, mientras que este último firma su peor resultado de la legislatura. Y claro, uno no puede evitar preguntarse: ¿alguien se cree de verdad estos números? Porque si hay alguien que no se ruboriza con esto, ese es José Félix Tezanos, el artífice de un CIS que cada vez huele más a manipulación descarada.
El último sondeo del CIS es, cuanto menos, para ponerse a temblar… pero no por la realidad que refleja, sino por la desfachatez con la que se ha cocinado. Según este “estudio”, el PSOE se dispara nueve puntos por encima del PP, mientras que este último firma su peor resultado de la legislatura. Y claro, uno no puede evitar preguntarse: ¿alguien se cree de verdad estos números? Porque si hay alguien que no se ruboriza con esto, ese es José Félix Tezanos, el artífice de un CIS que cada vez huele más a manipulación descarada.
No es casualidad que, bajo su dirección, las encuestas del CIS parezcan más un boletín de propaganda que un instrumento serio de medición. Tezanos ha convertido lo que debería ser una herramienta objetiva en un escaparate de lo que le conviene al PSOE y a Pedro Sánchez. Ya no hay siquiera disimulo: los datos se ajustan a conveniencia, y la credibilidad se va por el retrete.
Pero esto no es solo cuestión de cifras. Que el PSOE aparezca siempre tan beneficiado por las encuestas oficiales le da un respiro enorme al Gobierno de Sánchez, que en la realidad cotidiana no logra frenar la inflación, controlar la inmigración irregular ni ofrecer soluciones claras a problemas que preocupan a los españoles. Sin embargo, gracias a estas “encuestas”, parece que todo va viento en popa en Moncloa.
Y es que cuando la manipulación se institucionaliza, los ciudadanos pierden la brújula. El CIS debería informar, orientar y reflejar la realidad; en cambio, se ha convertido en una especie de altavoz de Moncloa, un instrumento para maquillar la percepción pública mientras la realidad golpea a la gente de a pie. Pedro Sánchez sonríe desde su despacho, seguro de que estos números le dan aire, mientras fuera los problemas siguen acumulándose.
Al final, lo más triste no es solo la burla a la objetividad, sino la impunidad con la que se hace. Tezanos, Sánchez y su Gobierno parecen tener carta blanca para inventar un mundo donde todo va bien, y el resto del país queda condenado a la incredulidad. Y no hay encuesta que cambie eso: los españoles saben que la realidad nunca coincide con el CIS… aunque a algunos les encante maquillarla.